lunes, 13 de febrero de 2012

Perfecta

Era un día de playa como cualquier otro. Un típico día marplatense que no parecía tener nada de excepcional, creo que fue en un cambio de quincena porque no había tanta gente, los que estaban se notaba que no eran turistas.

Entonces estábamos todos. Todos los amigos en una ronda llena de mochilas, bicicletas, lonas y equipos de mate.

El sol perfecto, brisa del norte, mar sereno. Todo tranquilo.

En una de mis incursiones al mar, que era ir darme un chapuzón y salir, no se por qué me quede un rato mas, ahí bollando viste, agachado con el agua hasta el cuello, disfrutando de mover las manos…viste cuando agitás las manos y abrís los dedos y sentís la resistencia del agua, como que se forman pequeñas corrientes entre los dedos. Bueno, así estaba.

En una de esas me doy vuelta y ahí estaba ella hermosa como siempre, no lo podía creer estaba ahí a un par de pasos nomás, con el agua hasta la cintura, mirándome con una sonrisa.

No se por qué, pero para mi el tiempo se detuvo, que sorpresa, desee con todo mi ser que ese momento no pasara, quise el presente sea mas que la línea que separa lo que pasó y fue de lo que viene y todavía no es. Quería un instante eterno, perfecto. La quería a ella así, sonriendo, con sus cabellos húmedos que se enredan en lindas y azarosas hebras castañas, con sus ojos que brillan verdes, con su piel tersa tan sueva que mis ojos resbalan por ella, y así me caigo por su cuello, por sus hombros, sus pechos, bajo veloz por su abdomen, me estanco en tu ombligo y me quedo ahí un ratito, después me voy por uno de tus costados y subo despacio por tu cadera y trepo por los escalones de tus costillas. Vencido llego a tu axila y el aliento de mi agitación te da cosquillas, te imagino estallando en espasmos de risa. Caigo en la cuenta de que te describo por partes, que las palabras, incluso tu nombre alcanza para describir el todo que sos. Y otra vez el deseo, el deseo de recorrerte, aprenderte y conocerte entera, todo muy despacio. Quiero saber quien sos. Entonces te veo parada y en este instante sos el centro del universo, todo gira a tu alrededor y estoy tan cerca, poco me importa el agua templada, las brisa tibia, el aire que me sabe a sal, la corriente entre los dedos, el cielo celeste. Me olvido de nuestros amigos en la orilla, de mis padres en casa y su incesante “Tenés que ser alguien en la vida”, de la obligación del trabajo. Me olvido de donde estoy parado, de la arena, la espuma, dejo de notar la estupida constancia de las olas que vienen y van. Me olvido de mi infancia, de los juegos y los juguetes, de las tardes de chocolatada y vainillas. Me olvido de cómo aprendí a cruzar las avenidas, primero corriendo desesperado y después tranquilo y pausado, de mis días en el secundario y la fiesta de egresados y el “que no se corte”. Me olvido del primer beso y la primera vez. Me olvido de mi y me doy cuenta que estoy feliz, que soy feliz, que por fin entiendo que la felicidad es eso, ese segundo minuto instante en que te das cuenta que tu vida está llena de historias y también de problemas pero que ya no importa, que lo dejas de ver todo. Y todo deja de ser todo y solo es esto, solo sos vos. Entiendo que es por eso que no quiero que pase, se que este momento es tan frágil que tengo miedo de perderlo, miedo a que esta realidad se quiebre y caiga en pedazos, por eso quiero atesorarte tanto.

Y así estoy agachado con el agua hasta el cuello y vos a unos pasos con el agua hasta la cintura, mirándome y sonriendo, veo que tu boca se mueve y que decís algo pero no te escucho y…

“Hey boludo, te colgaste, dale veni que te presento a mi novio…”

“Ahora voy” te das vuelta y volves a la orilla, pero también te vas lejos. Trago en seco y miro el mar.

Veo en la línea del horizonte un buque fábrica, con su casco rojo oxidado, las gaviotas que lo rondan, las veo lanzarse en picada al agua y se que los marineros están tirando al mar cajones y cajones repletos de cabezas y entrañas de pescado. Siento el hedor. Me vuelvo y poco a poco voy saliendo del agua, cerca mio una señora sostiene a una nena que por su gesto parece estar meando o cagando, no se, lo mismo da. Llego a la orilla y en la arena húmeda con los caracoles hay tapas de gaseosa y cerveza y también están los huevos de los peces rotos, podridos. Camino por la arena con cierta inquietud, sintiendo que puedo pisar algún vidrio de alguna botella rota, pero por suerte solo piso inofensivos filtros de cigarrillo, pedazos de bolsa y yerba seca. Tengo que esquivar los cadáveres en la arena, los cuerpos de fanáticos del bronceado que se dejan descomponer al sol, embadurnados en aceites y lociones de extracto de zanahoria, coco y no se que otras mierdas. Siento los gritos de los vendedores ambulantes, de esos que venden churros y cubanitos, fijo mis ojos en uno de ellos, lo veo venir vestido de blanco, transpirado, en una mano y tapándose el sol lleva una tabla de madera y atados con finos retazos de goma de auto están los cubanitos expuestos a los treinta y cinco grados y a la brisa salada y arenosa, qué manjar. Las cabezas se alzan, los ojos se posan en el cielo, claro,es que pasa una avioneta razante con sus promociones pelotudas. Mientras esquivo y trato de encontrar el camino para llegar a mis amigos miro las sombrillas de colores y me acuerdo de esas fotos que salen en los diarios, viste esas que están debajo de esos títulos en negrita como “Estalló el verano” y boludeces así. Entonces me imagino a la gente leyendo el titulo y viendo la foto y me pregunto si se darán cuenta de que el mar está podrido y meado o cagado, no se, lo mismo da, que la arena en realidad es un cementerio y un basural a la vez y si entre todas las sombrillas y la gente hacinada como hormigas me ven a mi, al boludo que va caminando y que cree en la felicidad y los instantes eternos, perfectos.

jueves, 2 de febrero de 2012

Poema mala onda

El sol ilumina el lugar

La luz dibuja un as en el aire que parece cortar

Todo transluce

Hay silencio

Y polvo en el aire.

Te veo

no te creo y me doy cuenta que vos tampoco te crees

que mal mentís

tus buenas vibras

tu alegría tan sobreactuada

me anuda la garganta y me revuelve el estómago

llega la nausea.

El vomito sube pero el nudo la frena

Entonces Sube y baja

Sube y baja

Te disfrazas de luz, te descompones en color

pero sos un payaso triste

y te agradezco,

esa acidez que me corroe me inspira

Y el polvo en el aire

Que no es polvo

es diminuto

es descomposición

la piel muerta de todos

Mi piel muerta.

No me tragas pero me respiras

Se que ahora que lees/leo esto me odias mas

Imagino tus gestos

¿También sobreactuas tu incomodidad, tus reacciones de molestia?

rio por dentro

y la nausea…ya no es tan mala.