_“Che que silenciosa es tu casa…” me dijo Cintia mientras se ataba el pelo.
_ “Solo de noche; me gusta así…para estar mas atento” le respondí pelando una papas para el puré.
_” ¿Atento a qué? Paranoico, esta bien que está jodida la cosa ¿pero vas a dejar de escuchar música o mirar la tele por los chorros? Vivís en un PH boludo, es medio difícil que entren acá”
_”Si, ya se, pero no es eso…nunca te pasa de estar haciendo algo, cualquier cosa. Como ahora que estoy haciendo la comida; cuando estoy solo lo siento o los siento, no se. Como que hay algo detrás mío, a veces los siento mas cerca o mas lejos mirando, entonces me doy vuelta rápido y algunas veces noto que se escabulle ese algo por las sombras o cruza la puerta rápido ¿me vas a decir que nunca te paso?
_”Ay boludo no me digas eso, sabés que vivo sola. Basta, deja de reírte, no se si estás quemado o lo decís en serio”.
_”En serio te digo. Quién te dice…capaz cuando vuelvas a tu casa los sentís haciendo ruido en el pasillo, subiendo las escaleras o corriéndote las sillas de lugar”.
_”Sos un boludo…”
Cenamos, hablamos de la facu y de los amigos.
Esa fue la última vez que estuve con Cintia, algo extraño pasó en la semana.
Su familia se preocupó por ella, ya que no atendía el teléfono ni contestaba los mensajes. Fueron hasta la casa, la madre intento abrir la puerta con sus llaves, pero las llaves de Cintia trababan la cerradura. Terminaron forzando la puerta, entraron corriendo. “Capaz se resbalo en la ducha” dijo su padre, pero el baño estaba vacío, al igual que su dormitorio. Revisaron las ventanas, gesto inútil, estaban enrejadas. Lo único que encontraron fue una pava en la hornalla, ya sin agua, negra por el continuo calor. Extrañados no sabían como reaccionar, denunciaron la desaparición a la policía y no tardaron en venir a mi casa.
Me llevaron detenido mientras peritos revisaban todo; encontraron uno de sus cabellos rubios en algun lugar de la cocina, eso fue suficiente para culparme. En los interrogatorios me preguntaban que le había hecho, si la había violado, como la había matado; me preguntaban por su cuerpo, si la descuartice, si era por un rito satánico, si la había comido o si simplemente la había enterrado a la vera de algún camino rural.
Pase mucho tiempo entre tribunales y penitenciarias; me dejaron libre, a pesar de la negativa de la familia que hacía marchas y reclamos de todo tipo para que no me suelten, pero no me encontraron nada, no había pruebas suficientes para culparme. Con el tiempo me dejaron tranquilo.
Ya hace dos años de eso, siempre me acuerdo de Cintia, mas de noche cuando estoy solo y en silencio, siento una presencia a mis espaldas, giro rápidamente y solo alcanzo a ver una cabellera rubia perderse entre las sombras.
y yo no dejo de preguntarme qué fue lo que pasó...*
ResponderEliminarque paso?
ResponderEliminargracias por pasarte, ahora me tocó (o me toco) a mi.
tarde pero seguro.
te dejo un nuevo blog donde pongo mi musica, igual el placard sigue abierto:
http://vikingodm.blogspot.com/
Ostrassss!!vaya miedo que me dió tu relato jajajajajjajaj.Por si las moscas...estoy ya mirando para atras!!Bueniiiisimo, pero por favor,no nos dejes con la intriga y dinos que paso con Cintia!!!Saludossss
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